
Muchas definiciones psicológicas poseen éste cúmulo de estados afectivos que experimentamos en forma súbita e innata acompañadas de sintomatología orgánica, pero a un nivel álmico y profundo, ¿qué las gatilla? ¿Para qué se hacen presente en nuestra vida?
Como lectora de Registros Akáshicos navegué por el registro de la emoción, mostrándose como manifestaciones necesarias del ser, que el alma escoge para crecer y evolucionar, son parte de la vivencia humana encarnada, son el eje y el motor de la experiencia que decides habitar en esta línea de tiempo. Son el engranaje conductor, el GPS o comando de dirección de nuestra vida terrestre.
Como conjunto de manifestaciones del ser: mente – alma – cuerpo. Habitan y existen en nosotros como formas de aprendizaje y autoconocimiento, llegan a ser verdaderos portales de sanación profunda y transformadora. Son estados vibracionales del ser, como notas musicales en diferentes tonos, un arcoíris con mil gamas de colores y frecuencias. Cada emoción es una dirección, apuntan y ayudan a identificar el estado vibratorio en el que me encuentro. Se manifiestan para ser miradas y atendidas como foco de atención de mi yo interno y según la mirada que decido dar inicio un camino de autoconocimiento y autosanación. Desde el alma no existen etiquetas de buenas o malas, solo son frecuencia de vibración que necesito experimentar. Muchas veces vienen a mostrar la raíz de un conflicto interno que necesita revisarse en profundidad, si así lo elijo para ser liberadas y transformadas.
Las emociones de alta frecuencia vibratoria (por ej. amor, alegría, bienestar) expanden y liberan.
Las emociones de baja frecuencia vibratoria (por ej. Miedo, inseguridad, tristeza) pueden llegar a convertirse en motores de grandes cambios y activar la valentía al enfrentar una situación en particular y provocar un salto evolutivo importante del alma.
Desde el libre albedrío se decide como vivirlas y experimentarlas.
¿Qué ocurre cuando no las miro? Se transforman en cúmulos de energía no canalizada o no mirada. Dando origen a emociones mixtas que conlleva a una explosión energética que pasa al siguiente nivel de conciencia del ser, que es el físico, donde somatizo la dolencia de aquella emoción no mirada.
El llamado desde el alma es atender y hacerse cargo de la emocionalidad, navegar por esta gama arcoíris de frecuencias y transformar lo que hoy decido soltar, fluir y seguir vibrando en el siguiente nivel evolutivo de esta Vivencia Humana en esta tierra.


Cuanta razón, generalmente cuando tenemos una emoción que nos pone en jake o nos hace sentirnos vulnerables tratamos de esconderla en lo más profundo y evitamos que se manifieste para no verla y enfrentarnos a lo que ella quiere mostrarnos, es más cómodo y fácil.